Hay veces que nos equivocamos, y podemos llegar a perder lo más
preciado que tenemos en ese momento. A veces hacemos cosas sin pensarlas, o por
impotencia, y después nos arrepentimos. Nos damos cuenta que nos equivocamos,
que lo que hicimos en realidad no era lo queríamos hacer, y pedimos perdón.
Pero eso no lo arregla por completo. Hay veces que la confianza lo era todo, y
ahora no vale nada. Lo único que queda es demostrar con hechos, porque las
palabras, ya tampoco valen nada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario