24.9.13

Hay veces que nos equivocamos, y podemos llegar a perder lo más preciado que tenemos en ese momento. A veces hacemos cosas sin pensarlas, o por impotencia, y después nos arrepentimos. Nos damos cuenta que nos equivocamos, que lo que hicimos en realidad no era lo queríamos hacer, y pedimos perdón. Pero eso no lo arregla por completo. Hay veces que la confianza lo era todo, y ahora no vale nada. Lo único que queda es demostrar con hechos, porque las palabras, ya tampoco valen nada.

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