12.6.13

He cambiado, sí, pero por dentro sigo siendo la misma. No suelo meter la pata hasta el fondo, meto el cuerpo entero. He tropezado tantas veces con la misma piedra, que ya me he encariñado. No me entiendo ni yo misma, pero en el fondo sé lo que quiero. No lloro delante de la gente, tal vez por no darles el gusto de ver que me hicieron daño, por orgullo o vergüenza, o tal vez para no dejar ver a los demás que soy débil. Sigo viviendo de recuerdos que permanecen, algunos causan dolor, tristeza, alegría incluso ira y euforia. La perfección no existe, la perfección, solo es un defecto. Sé diferenciar “amigo” de “compañero”. A veces me arrepiento, y luego pienso que es de idiotas. Soy de esas personas a las que las cosas le duelen por dentro y todo el mundo cree que no. Y también soy de esas que odian los puntos finales. Se me dan mal los números, y aun así, sé que 1+1 no siempre son 2. Soy de las que tienen miedo al rechazo, y al qué dirán. Tengo bien marcado el sentido de la propiedad. No es que sea desconfiada, es que me gusta prevenir. Pierdo por el miedo a perder. Odio que la gente crea que por conocer tu nombre conozcan tu historia.



CamiAntonuccio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario